Hubo un tiempo en que la cocina era el área 51 de los restaurantes: un lugar oscuro, ruidoso y secreto donde ocurría la magia (o el caos) lejos de los ojos del cliente. El comensal se sentaba, el plato aparecía mágicamente y el proceso era un enigma. Hoy, las paredes están cayendo. Entrar a un spot nuevo y encontrarte con una brigada en plena acción ya no es la excepción, es la regla. Pero, ¿es solo una moda estética o hay un cambio profundo en lo que buscamos al salir a comer?

– Fuente: Bistrosoft –
Del secretismo a la transparencia total
Antes, el “prestigio” se construía sobre el misterio. Hoy, el prestigio se construye sobre la transparencia. El cliente actual no solo es más exigente, es un detective de la comida. Quiere pruebas:Humanización: Queremos saber quién está detrás de ese curry o esa pasta. Ver el sudor (metafórico, esperemos), la concentración y el talento de la brigada le agrega un valor emocional al plato.Higiene y Orden: Ver una cocina impecable en pleno despacho genera una confianza que ninguna campaña de marketing puede comprar. El “Show” de la Frescura: Nada dice más “producto del día” que ver al cocinero manipulando la materia prima frente a tus ojos.
La experiencia “Front Row”: Comer en la barra
La tendencia de la cocina abierta trajo consigo al hijo mimado de la gastronomía actual: la barra del chef.Ya no es el lugar donde se sienta el que va solo; es el lugar más codiciado del salón. Comer frente a la cocina es una experiencia 360°. Escuchar el siseo de la sartén, oler el sellado de la carne y ver el emplatado final en tiempo real convierte la cena en una función de teatro. Además, los cocineros ahora reciben el feedback directo: ven la cara de placer (o el gesto de duda) del comensal al primer bocado. Esa energía retroalimenta a la cocina.

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No todo es color de rosas: El desafío técnico
Si vas a tirar abajo la pared, tenés que estar preparado. Una cocina abierta no perdona errores:
- La tiranía del orden: No podés tener una montaña de platos sucios a la vista. Todo tiene que funcionar como un reloj suizo.
- El enemigo silencioso: El humo: Invertir en una extracción de alta gama no es negociable. Necesitás potencia para que el salón no huela a fritura, pero silencio para que no parezca que hay un avión despegando al lado de las mesas.
- Gestión de ruidos: Los gritos en la cocina son parte del folklore, pero en una cocina abierta, el “¡Oído!” tiene que ser armónico, no un susto para el cliente.
¿Qué elegimos en Bistrosoft?
Desde nuestra perspectiva como partners tecnológicos, vemos que la cocina abierta obliga a una profesionalización extrema de la gestión. Cuando el cliente te está mirando, el sistema de pedidos (comandas) tiene que ser ultra silencioso y eficiente. No hay lugar para corridas ni confusiones. La gente quiere entender quién está detrás de lo que come. Quiere conectar con el proyecto. La cocina abierta es la invitación más honesta que un restaurante puede hacerle a su público: “Pasá, no tenemos nada que ocultar”.
¿Estás por reformar tu local o diseñando tu primer restaurante? Ya sea que elijas el misterio de la cocina cerrada o el show de la abierta, necesitás que la comunicación entre salón y fuegos sea perfecta.¿Querés saber cómo Bistrosoft ayuda a que las comandas lleguen a la cocina sin gritos ni papeles perdidos? Hablemos de cómo digitalizar tu cocina para que el show nunca se detenga.