Muchas veces se dice en las gastronomía que la zona donde te instalás determina tu ticket promedio. Muchos dicen que no podés pretender cobrar una cena de pasos a precio de estrella Michelin en un barrio donde el alquiler promedio de los departamentos es bajo. Pero últimamente esto esta cambiando el juego. Muchos restaurantes están rompiendo con esta idea.
– Fuente: Bistrosoft –
Que evaluar a la hora de elegir una ubicación
El primer paso es definir con claridad a qué tipo de público apuntás y cuál es la visión de tu negocio gastronómico. No es lo mismo aspirar a un restaurante exclusivo que construir una marca escalable con potencial de franquicia: cada modelo exige una lógica de ubicación distinta.
Otro elemento a considerar, aunque no determinante, es el nivel económico de la zona. Los valores de alquiler son un buen termómetro: una zona cara suele implicar vecinos con mayor ingreso disponible y, por ende, mayor disposición a gastar en gastronomía.
También vale preguntarse qué perfil tiene el barrio. ¿Es una zona de oficinas o predominantemente residencial? Si hay mucho movimiento laboral, el servicio del mediodía puede ser tu principal motor de facturación. Si en cambio es un barrio tranquilo y familiar, el foco debería estar en las noches y en una propuesta sólida de delivery.
Esquinas, Semáforos y Paradas de Colectivo: El tráfico que factura
La visibilidad física sigue siendo el marketing más barato que existe.La esquina es reina: Tenés doble vidriera, doble exposición y, por lo general, la gente camina más lento al llegar a un cruce.
El efecto “Semaforo y Bus”: Una parada de colectivo o un semáforo cerca de tu puerta son bendiciones. ¿Por qué? Porque generan espera. Esa persona que está esperando el 152 o que frenó con el auto en rojo, está mirando tu fachada. Esa es la venta impulsiva pura: “Mirá qué bueno se ve ese lugar, mañana venimos”
Iluminación: Si no brillás, no existís
Si tu local está en una calle oscura, aunque estés abierto, parecés cerrado. La iluminación de la vereda y de tu fachada es clave para generar seguridad y deseo. Un local bien iluminado es un imán en medio de la penumbra urbana.
Estrategia de Posicionamiento: ¿Top o Recondito?
Dependiendo de tu concepto, la ubicación cambia las reglas:
- El Hub Gastronómico: Si buscás un ticket alto, a veces conviene estar donde ya hay otros 5 restaurantes caros. Se genera un “polo” y la gente va a esa zona sabiendo que va a gastar. La competencia ahí no te resta, te suma flujo de gente con billetera gorda.
- El “Speakeasy” o Joya Oculta: Si tu propuesta es súper exclusiva y de perfil bajo, podés permitirte un lugar recóndito. Pero ojo: esto solo funciona si tu marketing digital es impecable. Si nadie te ve en la calle, te tienen que encontrar sí o sí en redes.
Está la decisión estratégica de dónde pararte en el mapa gastronómico. Podés apostar por un lugar sin competencia directa, convirtiéndote en el pionero de la zona y capturando una demanda insatisfecha. O podés instalarte en un corredor gastronómico ya consolidado, donde el flujo de gente está garantizado pero la competencia también es parte del juego.
El factor “Geo”: Ubicación para la IA
Hoy no solo te busca un humano, te busca un algoritmo. La posición geográfica exacta ayuda a que cuando alguien le pregunte a su teléfono: “¿Qué hay de comer cerca?”, aparezcas vos. Si estás en una zona con buena densidad comercial, los motores de búsqueda te van a priorizar por “relevancia de área”.